Casi pierdo el avión. Me puse a ayudar a una mujer mayor con el equipaje después de los rayos x, que la pobre no podía y dieron el último aviso por megafonía para embarcar. La mujer resultó ser alemana y tenía que coger el mismo tren que yo en Frankfurt am Main.
El avión rumbo a Frankfurt Int. salió 1 hora tarde a causa del mal tiempo en la ciudad alemana (al final la mujer se podría haber comprado el peine que quería y no llegar tarde). A pesar de la agonía y aburrimiento de estar más tiempo sin hacer nada, al final resultó ser una buena experiencia. Me hice coleguilla del niño que iba atrás (y de su madre, bella mujer -oh vaya- y gran persona), del cual me sentía envidioso, no por la madre, sino porque a los niños les daban un kit con un puzzle, un avion para montar y no sé que más... aunque al final acabé haciendo yo el puzzle y montando el avión... jaja
Al fin despegó el avión y Borja (así se llamaba el niño) estaba muerto de miedo, pero lo logró superar. Hablamos de muchas cosas, me comí mi bocadillo de tortilla de patatas de casa y el vuelo acabó.
Al llegar 1 hora y media más tarde, tuve que coger el tren de la hora siguiente al que había previsto, y sobre el que había hecho los cálculos de horario. Fui a comprar el billete en la estación del majestuoso aeropuerto de Frankfurt, con mi alemán de categoría de 2ª Alevín (keine Englisch bitte) y fui rumbo a la vía asignada. Me comí el pico que me sobró del bocata de tortilla y esperé a que llegara el maravilloso y puntual ICE rumbo Erfurt.
Me encontre con la señora de antes y tomamos juntos el tren. Aquí experimenté mi primera experiencia con los precios alemanes para las bebidas, 3€ por una cocacola de mierda. Al cabo de 2 horas avisaron por megafonía que los que íbamos a Ilmenau nos bajaramos antes, coger un puto tren hacia un pueblo fantasma y allí tomar el "Erfurterbahn" hasta Ilmenau.
A las 22:30 horas, aprox., llegué a Ilmenau, 1 hora más tarde de lo que avisé. Preocupado, solo y en un sitio extraño, esperando a alguien que no conocía... y que no iba a llegar. Por suerte, ya no llovía, a diferencia del resto del día.
Esperando estuve... hasta que me cansé y fui a buscar un número de taxi o algo. Llamé y me dijeron que no había libres. Encontré otro número. Llamé y en 10 minutos llegó el taxi. En 4 minutos llegué a la residencia (10€?? juas juas).
"¿Y ahora qué?" - me pregunté. Entré en la residencia y no había recibidor ni nada que se le pareciese... "¿Y ahora qué?" - me pregunté, de nuevo. Al menos dentro no hacía frío.
"Che pibe, nos vemos en el "beja"" (después comprendí que era el BH-Club) -escuché por las afueras. "Mi salvación" -pensé. Salí afuera y pregunté si conocían al cabrón de mi "Erasmustutoren", que no vino a recogerme. "Creo que una chica que conozco tiene su teléfono. Venite conmigo y le preguntamos". No sé si sabía de antemano que no lo tenía pero quería verla (lo entiendo, cuando la ví quise haber querido ir a verla por ella y no por el teléfono) o no, pero el caso es que no lo tenía. Fuimos a la habitación de Leandro (así se llamaba mi salvador) y encontramos el teléfono allá. Llamamos al cabrón, se disculpó diciendo que se le jodió el coche y me entregó las llaves y una cerveza. Qudamos, supuestamente, para vernos el lunes y ayudarme con el papeleo y demás (juasjuas).
No tenía ni sábanas, porque además de olvidárseme de mí se olvidó de ellas, así que el gran Leandro me dejó un saco de dormir y una sábana, y así pude resguardarme del frío, hasta que al día siguiente tuve las mías. Esa noche salí un rato y conocí a la gente de Argentina, 10 grandes hombres y una bella mujer. No me volví muy tarde porque estaba rebentado, pero el estrés al que había estado sometido desapareció.
El viernes, empecé a flipar con el buen recibimiento (sí, nulo xD) y a preocuparme algo por la situación, dado lo anteriormente dicho, aunque me alegré al saber que mi compañero de cuarto llegaría el domingo y que era de mi universidad.
Comí en Mensa, por 2 míseros euros y algo, de los cuales 1€ era sólo de la bebida, compré algo en el súper y vi el pueblo por encima.
El sábado hubo una especie de quedada de los extranjeros del campus. Conocí allí a los brasileños, una chica rumana, un chino (un crack) y volví a encontrarme con los argentinos. Tras una buena charla y unas cervezas cené y volvimos al BH. Fue un buen día, a diferencia del anterior que casi muero.
Haciendo la cena, y hablando con mi amada Elena por teléfono, llego Manuel, mi compañero de piso y ambos nos alegramos de encontrarnos por fin.
Mañana sigo con las aventuras y desventuras, que ya es tarde y me duele todo de escribir en la cama.
1 comentario:
Aaaaaaaaaaay que odisea vivió mi Saaaaaaaaaanx !!!! Y que bien que estás ahora eeeeeeeeeeeeh =) pero eres un asqueroseteee, no me quieres decir cuando vuelveeeeesss !!!! Ú.Ù
Te echo tantísimo de menos... :(
Tengo unas ganazas enormes de volver a verteeee y abrazarte fuerte fuerteeee y decirte a la cara cuanto te quieroooooooooooo :)
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